Una de las motivaciones principales que deben guiar nuestros emprendimientos es la promoción de la justicia basado en el reconocimiento de la unicidad de la humanidad. Si el modelo tradicional de empresa ha contribuido a la creciente brecha entre ricos y pobres debemos entonces buscar maneras de mejorar las condiciones de vida de toda la población por igual.
Según la Organización de Naciones Unidas:
“En la última edición de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, que se publicó a mediados de 2021, se estima que de 720 a 811 millones de personas pasaron hambre en 2020. Los altos costos y la escasa asequibilidad impiden también a miles de millones de personas lograr una alimentación saludable o nutritiva. La cantidad de personas que sufren hambre es mayor en Asia, pero está creciendo con más rapidez en África. Según las previsiones del informe, la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) podría provocar que, de cara a 2030, todavía existan 660 millones de personas que padezcan desnutrición.”
“En 2020, alrededor de una de cada cuatro personas carecía de una fuente de agua potable gestionada de forma segura en su hogar y casi la mitad de la población mundial no tenía acceso a servicios de saneamiento gestionados de manera segura. La COVID-19 ha puesto de relieve la urgente necesidad de garantizar que todo el mundo tenga acceso a una higiene de manos adecuada. Cuando comenzó la pandemia, tres de cada 10 personas del mundo no podían lavarse las manos con agua y jabón en sus hogares.”
Vemos entonces que es necesario hacer grandes esfuerzos para asegurar que todos por igual tengan mejores condiciones de vida y bienestar. Esto a su vez se convierte en una amplia variedad de temas sobre los que se pueden enfocar los emprendimientos buscando generar impacto positivo en temas como la seguridad alimentaria, la educación, el medio ambiente y muchos otros.